La Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) del Pentágono elevó al grado de «crítico» el nivel de amenaza de contrainteligencia proveniente de Israel. Esta medida excepcional responde a la creciente preocupación de que el gobierno israelí ha intensificado drásticamente sus actividades de espionaje para vigilar a altos funcionarios estadounidenses.

De acuerdo con un documento de evaluación de la DIA de siete páginas, el objetivo principal de Tel Aviv es obtener información privilegiada sobre las deliberaciones internas y el proceso de toma de decisiones de la administración del presidente Donald Trump respecto a los conflictos en el Medio Oriente. El informe califica la capacidad técnica y humana de Israel para recopilar información como una amenaza severa.

Fricciones políticas entre Trump y Netanyahu

Este repunte en el espionaje coincide con un periodo de profundas tensiones entre el presidente de los Estados Unidos y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, motivadas por el rumbo de la guerra con Irán y las operaciones militares en el Líbano.

Desde la entrada en vigor de un alto el fuego en abril, tras el conflicto iniciado en febrero, Trump ha buscado concretar un acuerdo diplomático con Irán. Esta postura genera un profundo recelo en Israel, donde Netanyahu presiona para reanudar los bombardeos contra Teherán y se opone a las solicitudes estadounidenses de disminuir los ataques contra Hezbolá. La brecha estratégica quedó en evidencia tras una tensa llamada telefónica en la que el propio Trump calificó a Netanyahu de «loco».

A raíz de esta alerta, los funcionarios norteamericanos que viajen a Israel deberán extremar precauciones mediante el uso de teléfonos y computadoras desechables. Aunque el historial de espionaje israelí en la unión americana incluye antecedentes graves como el caso de Jonathan Pollard en los años 80, el intercambio diario de inteligencia bilateral se mantiene intacto.

Por su parte, la embajada de Israel en Washington y la Casa Blanca tildaron la información de falsa, mientras que el Pentágono optó por no emitir declaraciones oficiales.