En conferencia de prensa, el director de Pemex, Víctor Rodríguez, destapó una red de irregularidades y omisiones sistemáticas dentro de las áreas operativas de la petrolera tras la fuga de hidrocarburos en el Golfo de México. El hallazgo principal confirma que el derrame se originó en un oleoducto de 36 pulgadas situado en la estratégica zona de plataformas Pol-A y Abkatún Alfa.
Cronología de una negligencia operativa
La revisión de bitácoras marinas evidenció que el personal operativo ocultó la gravedad del incidente, permitiendo que la fuga se prolongara innecesariamente:
- Detección tardía: Aunque se observó aceite el 6 de febrero, la ubicación exacta de la falla no se confirmó hasta el 8 de febrero. La reparación final tardó 10 días más.
- Falta de cierre inmediato: La válvula principal no se cerró sino hasta el 14 de febrero, ocho días después de la detección inicial. Esta decisión permitió que el flujo de crudo continuara contaminando el océano por más de una semana.
- Manipulación de datos: Se reportó el incidente como un «simple lagrimeo», ocultando que en realidad se recolectaron 350 metros cúbicos de agua oleosa y se requirió una flota de 11 barcos para la contención.
Sanciones y acciones legales
Ante el ocultamiento de información a la alta dirección, se ordenó el cese inmediato de tres altos funcionarios:
- El Subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental.
- El Coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos.
- El Líder de Derrames y Residuos.Además, se han iniciado denuncias penales ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno por la presunta responsabilidad en el daño ambiental y la falsificación de reportes.







