La reciente intervención quirúrgica a la que se sometió el Papa León XIV tras ser diagnosticado con cáncer de pulmón ha transformado radicalmente la percepción que los fieles católicos tienen sobre su salud y su pontificado, de acuerdo con declaraciones emitidas este martes por el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano.
Durante un evento público celebrado en la ciudad de Roma, el arzobispo Paul Gallagher calificó el episodio médico como un auténtico punto de inflexión para la institución. El pontífice, de 71 años, fue sometido a una operación el pasado 13 de octubre con el objetivo de extirparle de manera exitosa una sección afectada del pulmón.
A pesar de que el equipo médico oficial informó oportunamente que la neoplasia se encontraba totalmente localizada, sin indicios de metástasis, y que el jerarca no necesitaría de tratamientos oncológicos complementarios, el impacto anímico y psicológico dentro de la feligresía internacional ha sido profundo y evidente.
Gallagher reconoció ante los medios de comunicación que, debido a su edad relativamente joven para los estándares históricos del cargo y a su aparente buena condición física, amplios sectores de la Iglesia habían idealizado al líder católico. La enfermedad, puntualizó el alto representante, sirvió para recordar que el pontífice comparte la misma fragilidad humana que cualquier otra persona.












