Las incursiones aéreas y terrestres impactaron las provincias de Paktia, Paktika y Kunar en respuesta a un asalto miliciano en Karachi; el gobierno talibán advirtió represalias mientras Islamabad acusa uso de suelo afgano por el grupo TTP.
Fuerzas armadas de Pakistán ejecutaron una serie de bombardeos aéreos y operaciones terrestres dentro de territorio de Afganistán, provocando un saldo de luto civil y la activación de alertas máximas en los ministerios de relaciones exteriores de ambas naciones ante el colapso de los canales de paz.
Desglose de los bombardeos y bajas civiles
Las incursiones aéreas de la aviación paquistaní provocaron la muerte de al menos 36 civiles y dejaron a más de 160 heridos. Los partes de campo detallaron que los impactos se concentraron en infraestructura residencial de tres provincias de la franja fronteriza:
- Provincia de Paktia: El portavoz adjunto del gobierno talibán, Hamdula Fitrat, reportó que un misil destruyó una vivienda en el distrito de Chamkani. Durante las faenas civiles de rescate, la zona sufrió un segundo bombardeo que provocó el deceso de 28 aldeanos y dejó 158 lesionados.
- Provincia de Paktika: Un ataque contra una casa en el distrito de Giyan cobró la vida de seis personas, identificadas en su mayoría como mujeres y niños.
- Provincia de Kunar: Se registró el impacto contra una estructura civil que no generó pérdidas humanas, pero provocó la baja de 30 cabezas de ganado.
La postura táctica de Pakistán
Por su parte, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, justificó el despliegue bélico al calificarlo como una campaña antiterrorista de control contra refugios de las facciones radicales Tehrik-e-Talibán-Pakistán (TTP) y Jamaat-ul-Ahrar (JuA). Islamabad sostiene que la operación nocturna se derivó del asalto perpetrado el fin de semana contra una base paramilitar en Karachi, donde murieron tres soldados y se capturó a un implicado de nacionalidad afgana.
Las bitácoras del mando militar de Pakistán afirmaron haber neutralizado a 29 combatientes insurgentes y destruido depósitos de municiones que eran financiados desde el extranjero, utilizando el término legal «Khawarij» para definir a las milicias. Debido a los señalamientos de triangulación de recursos, el Ministerio de Exteriores de la India, a través de su portavoz Randhir Jaiswal, negó de forma enérgica cualquier implicación en el conflicto, tildando las declaraciones paquistaníes de «acusaciones infundadas».
Ruptura del diálogo y aduanas diplomáticas
La escalada militar rompió un periodo de tres semanas de relativa calma y reactivó el estado de preguerra que las administraciones arrastran desde febrero. Las cancillerías de ambos países procedieron a la convocatoria inmediata de sus respectivos embajadores para formalizar enérgicas notas de protesta:
- Reclamo de Afganistán: El vicecanciller Zia Ahmad Takal acusó a Islamabad de imputar crisis de seguridad interna de forma reiterada sin presentar «pruebas creíbles», dañando la estabilidad y los acuerdos multilaterales que se exploraron en abril bajo la mediación de China.
- Reclamo de Pakistán: El Ministerio de Relaciones Exteriores paquistaní formalizó su queja ante el enviado de Kabul, exigiendo acciones punitivas inmediatas contra los campamentos milicianos que operan en sus territorios.












