El Banco Central de Países Bajos (DNB) trasladó 86 toneladas de sus reservas de oro desde Nueva York y Ottawa hacia Londres entre marzo y agosto. De acuerdo con el organismo neerlandés, la decisión responde a la «creciente inestabilidad geopolítica» y busca garantizar un acceso más rápido a los activos frente a eventuales escenarios de crisis. Las reservas totales del país ascienden a 612 toneladas, valoradas en 72.200 millones de euros.
El presidente del DNB, Olaf Sleijpen, señaló que la medida busca reforzar la resiliencia y preparación financiera del país, reduciendo la dependencia geopolítica de Norteamérica. Con este movimiento, ejecutado mediante compraventa y envíos físicos de lingotes, Londres pasa a custodiar más del 32 % del oro neerlandés, mientras que la sede nacional en Zeist conserva un 31 % y el porcentaje guardado en Estados Unidos y Canadá se redujo al 18,5 % en cada país.
La reestructuración coincide con el deterioro de las relaciones comerciales entre Washington, Europa y Canadá tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. El debate sobre la repatriación o reubicación de las reservas de oro guardadas en la Reserva Federal estadounidense también ha cobrado fuerza en países como Alemania e Italia, en medio de la debilidad del metal como valor refugio tras picos de 5.417 dólares por onza a inicios de año.







