La División 36 de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tomó el control operativo de un bastión subterráneo de Hezbolá ubicado en la cresta de Ali Taher, en el sur del Líbano, tras semanas de combates en la zona. Durante la intervención militar, las tropas neutralizaron a varios integrantes del grupo chiita y aseguraron la superficie junto a la red de túneles antes de proceder a su preparación para una demolición definitiva.

La infraestructura subterránea, proyectada durante las últimas dos décadas con financiamiento y asesoría militar de Irán, funcionaba como un centro logístico estratégico para operativos de larga duración. En el interior del complejo, las fuerzas de ingeniería de las FDI localizaron puestos de mando, depósitos de armamento pesado, áreas residenciales equipadas y generadores eléctricos autónomos.

Unidades especializadas de las FDI trabajan en el despliegue de explosivos para la destrucción total del complejo subterráneo. Mandos militares confirmaron que, tras la neutralización de la red de túneles, la comandancia realizará una evaluación estratégica para reajustar las posiciones defensivas a lo largo de la frontera norte con el Líbano.