Publicidad

Los principales líderes de la oposición israelí acusaron este jueves al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, de intentar socavar los resultados electorales mediante una campaña destinada a deslegitimar la voluntad ciudadana. Gadi Eisenkot y Yair Golán denunciaron que el mandatario y su partido buscan cuestionar la legitimidad del proceso democrático y atacar directamente a la población árabe, todo ello en un contexto donde el escrutinio supera el 90 % y no otorga la mayoría necesaria a la actual coalición gubernamental.

Yair Golán, líder del partido centro-izquierdista Los Demócratas, afirmó que Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante y se niega a aceptar el veredicto de las urnas. La reacción opositora surge después de que el Likud presentara denuncias —desestimadas posteriormente por la Policía de Israel por falta de pruebas— sobre un supuesto intento de «robo electoral» por parte de los partidos árabes, una estrategia que la oposición califica de maniobra desesperada para aferrarse al poder.

En medio de estas tensiones políticas, el presidente de la Comisión Electoral Central (CEC), el juez Noam Sohlberg, solicitó formalmente al servicio de inteligencia interior (Shin Bet) que investigue denuncias sobre una posible injerencia extranjera en los comicios. Mientras las instituciones del Estado descartan irregularidades masivas en la votación, el bloque opositor exige respeto absoluto a los canales democráticos y a la participación de todos los sectores de la sociedad israelí.

La confrontación institucional y partidista mantiene al país en vísperas de conocer los resultados definitivos del escrutinio. Con la Policía descartando las acusaciones de fraude del Likud y la oposición unida en su condena contra las tácticas del primer ministro en funciones, el escenario político en Israel se encamina hacia una profunda crisis de gobernabilidad y legitimidad institucional.