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Diez guerrilleros murieron este domingo durante la operación militar Ónix contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), desarrollada en una zona rural del departamento del Cauca. El presidente Abelardo de la Espriella confirmó el balance de la intervención y calificó el despliegue como el golpe más contundente propinado al Ejército de Liberación Nacional en los últimos ocho años.

Entre las bajas confirmadas figuran dos mandos de alta jerarquía dentro de la estructura insurgente. Asimismo, durante las diligencias tácticas en el terreno, las fuerzas de seguridad estatales lograron incautar un arsenal compuesto por siete fusiles, una pistola y dos granadas.

El mandatario enfatizó que la administración actual no dará marcha atrás en la confrontación contra los grupos armados ilegales. Desde su llegada al poder en agosto, el jefe de Estado sustituyó los fallidos intentos de negociación política por una estrategia de persecución militar directa y procesamiento judicial.

Con esta directriz, el Ejecutivo endurece la postura oficial frente al mapa de organizaciones criminales que operan en el país. Además del ELN, el Estado mantiene frentes activos contra las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo.