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La misión de asistencia de la Organización de las Naciones Unidas en Afganistán documentó la detención arbitraria de al menos 53 mujeres y niñas en los últimos meses. Las aprehensiones fueron perpetradas por la policía moral del régimen talibán, adscrita al Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, bajo el argumento de haber infringido las normativas oficiales sobre la indumentaria femenina.

De acuerdo con el informe oficial, 52 mujeres y una menor fueron privadas de la libertad en las ciudades de Kabul y Herat, mientras que muchas otras recibieron amenazas directas de arresto. Las sanciones se aplicaron por supuestas infracciones cotidianas, tales como no portar el chador integral, exhibir mechones de cabello, utilizar pañuelos con colores llamativos, llevar maquillaje o transitar en la vía pública sin la compañía obligatoria de un tutor masculino.

El organismo internacional alertó que las cifras reales de víctimas podrían ser considerablemente superiores debido a la falta de denuncias formales, motivada por el temor a represalias y al estigma social. Asimismo, la misión expresó profunda preocupación por los reportes constantes de agresiones físicas, insultos verbales y coacciones contra ciudadanas, incluidas comerciantes locales, quienes suelen ser interceptadas por agentes en vehículos oficiales.

A pesar de que la mayoría de las afectadas recuperan la libertad tras permanecer varias horas retenidas, las organizaciones defensoras de derechos humanos exigen un alto a estas prácticas coercitivas. Diversos registros audiovisuales difundidos recientemente han evidenciado la violencia sistemática con la que opera la policía moral para someter a la población femenina en el territorio afgano.