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Pese a la destitución y captura del presidente Nicolás Maduro a principios de año, la estructura represiva de Venezuela se mantiene prácticamente intacta, según advirtió una investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dada a conocer este miércoles.

El arresto de Maduro, ejecutado por Estados Unidos para procesarlo por cargos de narcotráfico, no alteró la continuidad del gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esta permanencia generó el rechazo de la oposición, que insiste en su triunfo en las elecciones de 2024 y reclama el ejercicio legítimo del poder.

Durante su comparecencia ante el Consejo de Derechos Humanos, la misión independiente de investigación apuntó que, si bien la caída de Maduro redujo las detenciones políticas prolongadas, el escenario actual carece de una ruptura profunda con los patrones de persecución del pasado.

«Las medidas de liberalización adoptadas siguen siendo parciales, condicionales y reversibles», puntualizó el organismo, al advertir sobre la fragilidad de este aparente freno a los abusos más graves. Hasta el momento, la representación venezolana ante la ONU en Ginebra declinó emitir postura al respecto.