La Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió sobre los graves riesgos derivados del consumo de tusi, sustancia comercializada bajo la denominación popular de «cocaína rosada», precisando que no se trata de un compuesto químico único, sino de una mezcla heterogénea cuya formulación exacta resulta desconocida para los consumidores.
La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad), organismo especializado de la OEA, concluyó en un informe técnico que la expansión de esta sustancia exige fortalecer la cooperación interinstitucional en áreas de salud pública, inteligencia y seguridad para mitigar el impacto en la población.
Tras el análisis de laboratorio aplicado a diversas muestras incautadas, los expertos determinaron que la mezcla no contiene clorhidrato de cocaína, desmitificando la asociación popular de la sustancia.

El estudio reveló la presencia recurrente de compuestos como ketamina, MDMA, metanfetamina, cafeína y paracetamol, así como la incorporación de adulterantes de alto riesgo como opioides sintéticos, tramadol y xilacina, esta última un potente sedante de uso estrictamente veterinario.
Esta volatilidad en la formulación representa un desafío estructural para los organismos de seguridad y los sistemas de emergencias médicas, dado que dificulta la aplicación de protocolos estandarizados de detección y tratamiento farmacológico.
Asimismo, la Cicad enfatizó que su producción local reduce la dependencia de las redes transnacionales de tráfico de drogas, complicando el rastreo de insumos. Ante este escenario, la OEA recomendó modernizar los laboratorios forenses, fortalecer los sistemas de alerta temprana y articular campañas preventivas de salud pública.









