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HMD Global sorprendió al mercado tecnológico con el lanzamiento de la versión actualizada del icónico Nokia 1100, el cual mantiene su diseño clásico y durabilidad, pero añade la capacidad de funcionar como una batería portátil (power bank) para suministrar energía a otros dispositivos móviles. La función se activa mediante su puerto de carga reversible, permitiendo transferir energía a smartphones o accesorios pequeños en situaciones de emergencia.

El dispositivo conserva sus señas de identidad más populares, como la linterna integrada en la parte superior, el teclado físico de alta resistencia y una batería de larga duración que promete hasta varias semanas en modo de espera. Esta reedición busca captar tanto a usuarios que buscan un teléfono secundario de respaldo como a un público nostálgico que valora la simplicidad y la autonomía prolongada sobre las pantallas táctiles.

Adicionalmente, el modelo incluye conectividad básica mejorada para redes actuales, sintonizador de radio FM sin necesidad de cables y el clásico juego de la serpiente (Snake). Con esta propuesta, la compañía refuerza su presencia en el segmento de teléfonos funcionales o feature phones, apostando por la practicidad y la utilidad energética como factor diferenciador.