El nuevo líder de Hamás, Jalil (Khalil) al Hayya, presentó las seis prioridades que marcarán la estrategia del movimiento palestino en una etapa que calificó como decisiva para el futuro de Gaza. Entre ellas, colocó como principal objetivo el fin de la ofensiva militar israelí sobre el enclave palestino.
En un mensaje difundido tras asumir la dirección general del grupo, Al Hayya afirmó que su primera prioridad será detener las operaciones militares de Israel y aliviar la crisis humanitaria en Gaza. También señaló como ejes de su liderazgo el ingreso de ayuda humanitaria, la reconstrucción del territorio, la liberación de prisioneros palestinos mediante negociaciones, el fortalecimiento de la unidad nacional palestina y la defensa de la causa palestina en los foros internacionales.
Al Hayya fue nombrado líder de Hamás el pasado fin de semana, en sustitución de Yahya Sinwar, quien murió durante el conflicto con Israel. Hasta ahora se desempeñaba como uno de los principales negociadores del movimiento en las conversaciones de alto el fuego mediadas por Qatar, Egipto y Estados Unidos. Su elección es interpretada por analistas como una señal de continuidad en la línea política y militar de la organización, aunque con un mayor protagonismo de la vía diplomática para negociar una tregua.
El nombramiento ocurre en un momento en que las negociaciones para un cese permanente de las hostilidades permanecen estancadas y la situación humanitaria en Gaza continúa deteriorándose. Israel mantiene operaciones militares en amplias zonas del territorio y sostiene que no pondrá fin a la guerra mientras Hamás conserve capacidad militar y no libere a los rehenes israelíes que permanecen en su poder.
Por su parte, Hamás insiste en que cualquier acuerdo debe contemplar el cese definitivo de la ofensiva, la retirada de las tropas israelíes y el inicio de la reconstrucción de Gaza, condiciones que siguen siendo uno de los principales puntos de desacuerdo entre ambas partes.
La designación de Al Hayya abre una nueva etapa para la organización islamista, que enfrenta el reto de mantener su estructura política y militar en medio de un conflicto que supera ya dos años y de una creciente presión internacional para alcanzar un acuerdo que permita estabilizar la región.















