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La noche más violenta desde la crisis migratoria del pasado 30 de julio sacudió a Ceuta con una cadena de ataques incendiarios, disturbios y agresiones a las fuerzas de seguridad. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) confirmó que un agente resultó herido en el hombro tras recibir el impacto de una piedra durante los altercados.

El saldo de los disturbios incluye la quema intencionada de cinco vehículos en puntos estratégicos como El Polígono, Hadú y Cría Caballar, además de la destrucción de múltiples contenedores de basura. Las llamas también alcanzaron los asentamientos ilegales de migrantes instalados en los montes locales, concretamente en el área de Arroyo de las Bombas, situada en la barriada del Príncipe.

La intervención policial fue requerida de manera simultánea en varios puntos de la ciudad para disolver peleas tumultuarias protagonizadas por grupos de migrantes, destacando los enfrentamientos registrados en la playa del Trampolín y en los alrededores del Polígono. Ante la escalada de violencia nocturna, el sector sindical de la Guardia Civil calificó la situación de insostenible y exigió al Ministerio del Interior un refuerzo urgente y permanente de los operativos de seguridad y rescate en el territorio autónomo.