El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ratificó su postura de mantener la ofensiva militar en Oriente Medio hasta lograr la derrota definitiva del régimen iraní y la neutralización completa de sus aliados regionales, Hezbolá y Hamás. Durante su intervención, el mandatario sostuvo que las acciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han llevado al gobierno de Teherán «al borde del abismo» y descartó cualquier posibilidad de tregua o retirada estratégica.
Netanyahu defendió las operaciones del ejército en la región, destacando la eliminación de altos mandos enemigos como Ismail Haniyeh, Yahya Sinwar, Mohammed Deif y el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Asimismo, justificó las incursiones terrestres en el sur del Líbano y la ocupación del corredor Filadelfia en la frontera entre Gaza y Egipto como pasos indispensables para desmantelar la capacidad bélica del eje proiraní.
El primer ministro arremetió de forma directa contra figuras de la oposición militar y política, señalando al exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot por sugerir un repliegue en el enclave palestino. Netanyahu afirmó que solo su administración mantendrá la determinación requerida para disuadir las amenazas nucleares y militares sobre el territorio israelí.









