El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reafirmó su compromiso de continuar con la expansión de asentamientos en el territorio palestino ocupado, desatendiendo la creciente presión internacional y las advertencias de la Organización de las Naciones Unidas. Este posicionamiento se produce luego de que fuerzas israelíes asaltaran el Centro de Entrenamiento de Qalandia, un recinto gestionado por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) en Cisjordania.

Ante estos hechos, el secretario general de la ONU, António Guterres, exigió al gobierno israelí que cese de manera inmediata su injerencia en las instalaciones de la agencia humanitaria, además de ordenar la desocupación y devolución de los espacios afectados. En respuesta, Tel Aviv argumentó que la entidad internacional carecía de derechos de propiedad sobre el sitio y que operaba de forma irregular.

Durante una concentración con colonos en Jerusalén, Netanyahu exhibió un mapa detallado con numerosos puntos que representan los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, calificando dicha expansión como un logro gubernamental estratégico. El mandatario detalló la consolidación de más de un centenar de comunidades y decenas de granjas, destacando que el proceso continuará a pesar de las dificultades políticas y diplomáticas.

Las declaraciones del dirigente israelí coinciden con las múltiples condenas internacionales generadas por los planes de colonización en el bloque E1 y el incremento de las agresiones perpetradas por colonos contra la población palestina. Cabe señalar que, conforme al derecho internacional, la totalidad de los asentamientos establecidos en los territorios palestinos ocupados mantienen un estatus de ilegalidad.