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En un consenso inédito dentro del sector tecnológico, los líderes de xAI, OpenAI y Anthropic coincidieron en la urgencia de desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) para mitigar riesgos sistémicos. La postura cobró fuerza tras la publicación de un ensayo de Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien advirtió que la aceleración sin control podría derivar en ciberataques automatizados, incidentes de bioterrorismo y la pérdida de control de la red a manos de enjambres de bots en un horizonte de 6 a 12 meses.

Elon Musk y Sam Altman respaldaron públicamente las advertencias de Amodei sobre la necesidad de evitar una «carrera hacia el abismo» impulsada por incentivos comerciales. Para contener estos peligros, tanto Anthropic como OpenAI anunciaron que permitirán a evaluadores independientes realizar auditorías profundas en sus procesos de entrenamiento. La propuesta de autorregulación contempla además fijar topes a la automejora algorítmica, blindar la cadena de suministro de semiconductores y establecer acuerdos globales para evitar aplicaciones militares biológicas.

El llamado conjunto se produce tras la renuncia del investigador Jacob Coxon a Anthropic, quien denunció que las firmas de la industria priorizan la competencia comercial sobre la seguridad. Coxon alertó que los ejecutivos del sector expresan en privado temores reales de que la tecnología escape al control humano antes de que termine la década, lo que intensificó la presión pública para que las tecnológicas adopten mecanismos de alineamiento e interpretabilidad antes de liberar nuevos modelos avanzados.