La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, realizó un firme deslinde institucional en Culiacán, Sinaloa, al asegurar que el partido «no va a ser cómplice, ni a proteger a nadie» ante las acusaciones de narcotráfico provenientes de Estados Unidos contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázares. Durante una gira de trabajo acompañada por Imelda Castro Castro, comisionada estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación, Montiel Reyes fijó la postura del Comité Ejecutivo Nacional frente a la crisis política en la entidad.
La líder del partido aclaró que la organización no actuará de manera anticipada como juez ni verdugo, por lo que se mantendrá al margen a la espera de que la Fiscalía General de la República (FGR) y las autoridades judiciales federales resuelvan el fondo de los casos. Asimismo, explicó que la permanencia de ambos en las filas del movimiento quedará en manos de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ), instancia que evaluará una eventual expulsión definitiva una vez que existan resoluciones judiciales firmes.
Finalmente, la dirigencia enfatizó que las decisiones y reincorporaciones recientes de los implicados son de carácter estrictamente personal, desvinculando por completo al movimiento de cualquier intento de encubrimiento. Con esta postura, la cúpula morenista busca marcar una sana distancia respecto a los procesos legales de sus militantes en Sinaloa, dejando la resolución final del caso en el ámbito de los tribunales federales.







