Morena salió en defensa de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, y rechazó los llamados de la oposición para que solicite licencia al cargo, al sostener que hasta el momento no existe ninguna prueba que sustente los señalamientos surgidos tras la difusión de audios relacionados con supuestos intermediarios del gobierno de Estados Unidos.
La postura del partido se produce en medio de la creciente presión del PAN y el PRI, cuyos dirigentes exigieron la separación temporal de la mandataria para facilitar las investigaciones sobre las grabaciones, en las que se le escucha conversar sobre su situación migratoria y mencionar la posibilidad de compartir información derivada de reuniones de seguridad.
En respuesta, Morena calificó las acusaciones como parte de una campaña mediática y política. La dirigencia nacional aseguró que no existe una sola evidencia que acredite conductas ilícitas por parte de la gobernadora y subrayó que tampoco se conoce alguna acusación formal emitida por autoridades estadounidenses que explique la revocación de su visa.
El posicionamiento del partido se suma a la defensa emprendida por la propia Marina del Pilar, quien afirmó que nunca ha comprometido la seguridad nacional y acusó al exgobernador Jaime Bonilla de haber organizado la reunión donde se originaron los audios, la cual —aseguró— fue una “trampa” para perjudicarla políticamente. La mandataria también adelantó que analiza emprender acciones legales por la difusión de las grabaciones.
El caso ha escalado a la agenda nacional al profundizar la confrontación entre oficialismo y oposición. Mientras los partidos opositores sostienen que la polémica amerita que la gobernadora se separe del cargo en tanto se esclarecen los hechos, Morena insiste en que las acusaciones carecen de sustento jurídico y advierte que el debate se ha construido sobre filtraciones y especulaciones, sin que exista hasta ahora una investigación pública que impute responsabilidades a la mandataria.


















