El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reveló en una entrevista concedida al canal ruso RT que su gobierno mantendrá abierto el canal de diálogo con Washington pese a las crecientes tensiones con el país norteamericano, al tiempo que advirtió que una confrontación armada directa representaría «un baño de sangre que traería consecuencias terribles para ambas naciones».
«Creo que nosotros podemos establecer una relación civilizada entre vecinos, independientemente de nuestras diferencias, pero tiene que ser sobre una base de respeto, de igualdad, donde no se condicione nada», expresó el mandatario, enfatizando que el sistema político, la autodeterminación y la soberanía de la isla no están sujetos a debate. Durante el encuentro, el líder cubano citó al expresidente Fidel Castro para reafirmar que el diálogo es el camino fundamental para lograr la paz.
Crítica a las narrativas hegemónicas y al bloqueo económico
A pesar de manifestar su disposición a las conversaciones, el presidente Miguel Díaz-Canel sostuvo que el gobierno estadounidense ejerce una agresión multidimensional que incluye componentes ideológicos, culturales y de comunicación masiva:
- Retórica y bloqueo: Denunció que la prolongación del bloqueo económico está acompañada de una construcción narrativa cínica e irrespetuosa por parte de la potencia vecina, la cual busca calificar a Cuba como un «Estado fallido» para evadir su responsabilidad en las problemáticas de la isla.
- Presión internacional: Aseguró que se emplean prácticas perversas de castigo colectivo y equiparó la situación cubana con las presiones que se viven actualmente en naciones como Venezuela e Irán, donde bajo su perspectiva se intenta imponer un pensamiento hegemónico global que atenta contra la identidad de las naciones.















