El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman (MBS), sostuvo una conversación telefónica con el presidente Donald Trump para expresarle su inquietud ante los planes de Washington de lanzar nuevos ataques masivos contra Irán. El mandatario estadounidense está considerando seriamente bombardear objetivos energéticos iraníes en los próximos días como respuesta a un reciente ataque con misiles contra una base norteamericana en Jordania y a las constantes interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, aunque aún no ha emitido las órdenes definitivas.
Un ataque de esta magnitud podría provocar una escalada sin precedentes en un conflicto que ya suma cinco meses. Por su parte, Irán ha amenazado con tomar represalias directas contra la infraestructura de energía e instalaciones estratégicas en Israel y los países del Golfo. Durante la llamada, la representación saudí instó al gobierno estadounidense a reducir la tensión y abstenerse de concretar la ofensiva, solicitando mayor claridad sobre el plan de acción, mientras que la Casa Blanca y la embajada de Arabia Saudí en Washington declinaron hacer comentarios.
Estos diálogos se producen poco después de que Trump se reuniera con el ministro de Defensa saudí, el príncipe Khalid bin Salman (KBS). La cita con el ministro fue añadida a su itinerario luego de que este se entrevistara con el vicepresidente JD Vance para transmitirle formalmente que Arabia Saudí aboga por la desescalada diplomática con el régimen iraní.








