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El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, destacó que durante los últimos 16 meses consecutivos sus autoridades fronterizas no han realizado liberaciones de migrantes en el territorio nacional tras cruzar de manera irregular desde la frontera con México. De acuerdo con datos oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la medida responde al fortalecimiento de los protocolos de detención, deportación acelerada y el fin definitivo del mecanismo conocido como catch and release (atrapa y libera).

El reporte gubernamental señala que la totalidad de los extranjeros indocumentados interceptados en el límite sur han sido sometidos a procedimientos de expulsión inmediata o mantenidos en centros de detención federales hasta la resolución de sus expedientes judiciales. Las autoridades norteamericanas atribuyen estos indicadores al despliegue continuado de agentes federales, el refuerzo de la infraestructura física en la línea fronteriza y la estrecha colaboración operativa con los países de origen y tránsito de los flujos migratorios.

La postura de la Casa Blanca reaviva el debate con organizaciones internacionales y defensoras de los derechos humanos, las cuales han advertido sobre el impacto de estas restricciones en las solicitudes de asilo y las condiciones de vulnerabilidad en las ciudades fronterizas del norte de México. Pese a los señalamientos, el Ejecutivo estadounidense reiteró que mantendrá la política de cero tolerancia para desincentivar los cruces no autorizados y consolidar la seguridad operacional en el límite fronterizo.