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El primer ministro canadiense, Mark Carney, arremetió este martes contra Estados Unidos al señalar que la administración estadounidense intentó imponer condiciones orientadas a incrementar la dependencia económica de Canadá y condicionar sus futuros tratados internacionales.

La declaración se difundió a través de un videocomunicado de 15 minutos coincidiendo con la entrada en vigor de los aranceles de represalia canadienses contra productos de Estados Unidos, valorados en unos 27 mil 600 millones de dólares canadienses (20 mil millones de dólares estadounidenses).

Carney detalló que, hasta el último momento de las conversaciones comerciales fallidas, Estados Unidos exigió limitaciones para proteger la lengua francesa y la cultura canadiense, además de reclamar poder de decisión en los acuerdos comerciales que Ottawa pacte con terceros países.

El mandatario calificó las exigencias de inaceptables, afirmando que habrían debilitado sectores estratégicos como el automotriz, el siderúrgico y el forestal. Aunque reconoció que disminuir la histórica dependencia del mercado estadounidense implicará costos, aseguró que diversificar mercados garantizará que ningún país vuelva a tomar a Canadá como rehén económico.