En medio de una creciente tensión comercial en América del Norte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se encuentra en Washington para sostener una ronda de conversaciones con funcionarios estadounidenses, con el propósito de evitar la imposición de nuevas tarifas y mejorar las condiciones para las exportaciones mexicanas.

El funcionario federal confirmó su llegada a la capital estadounidense a través de sus canales oficiales para iniciar los encuentros de trabajo con sus contrapartes. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que el titular de Economía permanecerá varios días en el vecino país con la expectativa de alcanzar resultados concretos durante la semana.

Actualmente, México enfrenta un escenario complejo marcado por gravámenes del 50% al acero, al aluminio y a sus derivados, además de un arancel de 25% al sector automotriz. Paralelamente, aquellas exportaciones que no cumplen con los criterios de origen del T-MEC están gravadas con una tasa general del 10%.

Las mesas de diálogo abordan también los señalamientos de Washington sobre presuntos incumplimientos del tratado comercial trilateral —cuestiones que el gobierno mexicano ha rechazado parcialmente mientras reconoce otros puntos—, así como la preocupación estadounidense en torno a la triangulación de mercancías hacia su mercado.

La administración federal busca frenar nuevas medidas punitivas y lograr una reducción gradual de los aranceles vigentes que afectan a diversos sectores productivos del país. Esta misión diplomática y comercial ocurre en un contexto regional convulso, coincidiendo con la reciente escalada del diferendo arancelario entre Estados Unidos y Canadá, socio de México en el T-MEC, lo que añade presión a la revisión de los vínculos económicos en Norteamérica.