Frente a la nueva ofensiva de Estados Unidos para endurecer las sanciones comerciales contra Irán, el gobierno de China advirtió que adoptará todas las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses, reiterando que las restricciones unilaterales no resolverán el conflicto en Medio Oriente.
Durante una conferencia de prensa en Pekín, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, desestimó la presión estadounidense y exigió el cese de estas medidas, subrayando que la cooperación bilateral con Irán se rige por el derecho internacional.
La postura responde a la advertencia del secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, quien señaló que ningún actor global, incluidos los bancos chinos, está exento de sanciones secundarias destinadas a cortar los flujos financieros del régimen iraní.
Analistas internacionales apuntan que la aplicación de castigos directos contra empresas chinas enfrenta fuertes barreras diplomáticas y logísticas, especialmente ante la inminente visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos. Expertos recuerdan que China ha moderado históricamente sus compras de petróleo para evitar crisis energéticas globales, pero advierten que responderá con firmeza si sus intereses corporativos son atacados directamente.







