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Washington.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro marcado por recientes tensiones diplomáticas y comerciales entre ambos países.

La agenda bilateral tiene un fuerte enfoque económico debido a las investigaciones abiertas por Estados Unidos sobre presuntas prácticas comerciales desleales de Brasil, especialmente por el uso de PIX, la plataforma de pagos instantáneos creada por el Banco Central brasileño.

Washington considera que este sistema afecta a compañías estadounidenses como Visa y Mastercard, lo que ha elevado las tensiones entre ambas naciones.

Seguridad y crimen organizado, otro punto de fricción

Durante la reunión también se abordará la cooperación contra el crimen internacional, luego de que Estados Unidos analizara designar a grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas.

El gobierno brasileño rechaza esta posibilidad al considerar que podría abrir la puerta a eventuales intervenciones extranjeras en su territorio.

Minerales estratégicos y diferencias políticas

Otro de los temas previstos es la cooperación en minerales críticos y tierras raras, ya que Brasil cuenta con las segundas mayores reservas del mundo después de China.

El encuentro ocurre además tras las críticas de Lula a la postura de Estados Unidos sobre Irán, Cuba y Venezuela, así como por la preocupación de Brasil ante posibles afectaciones en el suministro de fertilizantes derivadas del conflicto en Medio Oriente.

Relación bilateral vuelve a tensarse

Las relaciones entre ambos gobiernos ya habían atravesado momentos de tensión desde el inicio del segundo mandato de Trump, tras la imposición de aranceles a Brasil y las diferencias por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro.

Aunque ambos mandatarios mostraron acercamientos en reuniones previas durante la Asamblea General de la ONU y un encuentro en Malasia, la relación volvió a deteriorarse recientemente tras la expulsión de un policía brasileño destinado en Miami, lo que llevó a Brasil a retirar las credenciales de un funcionario estadounidense en Brasilia.