Santa Cruz de Tenerife. — El papa León XIV concluyó su gira de siete días por España con una multitudinaria misa en Tenerife, donde volvió a poner el foco en la crisis migratoria que afecta a las Islas Canarias y en las miles de personas que arriesgan su vida cruzando el Atlántico desde África.
Ante unos 40 mil fieles, el pontífice pidió no normalizar las muertes en la ruta migratoria atlántica, considerada una de las más peligrosas del mundo. Durante su homilía, destacó la dignidad de toda persona y llamó a autoridades y ciudadanos a acoger, proteger e integrar a quienes llegan en busca de mejores condiciones de vida.
La ceremonia estuvo marcada por la presencia simbólica de tres embarcaciones utilizadas por migrantes, exhibidas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife como recordatorio de las difíciles travesías que enfrentan quienes intentan alcanzar territorio europeo.
Despedida marcada por la gratitud
Al finalizar la misa, León XIV afirmó que regresa a Roma “conmovido por el gran afecto” recibido durante su estancia en España. También agradeció a la ciudadanía, a la Iglesia y a las autoridades civiles por la acogida brindada durante las actividades realizadas en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
El pontífice aseguró sentirse reconfortado por las muestras de «de fe y amor a la Iglesia» de los participantes y destacó lo que describió como el “gran corazón católico de España”. Desde el puerto de Santa Cruz, retomó el lema de su visita, “¡Alzad la mirada!”, y llamó a la humanidad a buscar el perdón, la reconciliación y la unidad como caminos para alcanzar una paz duradera.







