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El estadio AAMI Park de Melbourne fue testigo de uno de los momentos más insólitos de la temporad de la A-League. Durante el tiempo de descuento del encuentro disputado este viernes, una masiva bandada de cientos de gaviotas invadió el terreno de juego. El fenómeno, capturado en imágenes que ya son virales, obligó al árbitro Alexander George King a detener brevemente las acciones mientras los jugadores intentaban, sin éxito, dispersar a las aves que se habían apoderado del césped.

La escena más comentada ocurrió en el minuto 90+1, cuando el mediocampista de los Newcastle Jets, Eli Adams, se disponía a cobrar un tiro libre crucial. Rodeado por más de 50 aves que permanecían imperturbables a pocos centímetros del balón, Adams tuvo que lidiar con la distracción visual y física de la bandada para ejecutar el centro. Los comentaristas y aficionados bromearon en redes sociales sugiriendo que las aves parecían formar una «barrera» adicional para proteger la portería del Melbourne Victory.

En lo estrictamente deportivo, el partido resultó ser un vibrante empate 2-2 que mantuvo a los Newcastle Jets en la cima de la tabla de posiciones. Eli Adams fue la figura absoluta del encuentro al anotar un doblete (minutos 19 y 89 de penal), logrando el empate definitivo justo antes de la invasión alada. Por parte de los locales, Charles Nduka también destacó con dos goles anotados en un intervalo de tres minutos durante la primera mitad.

La presencia de estas aves es un fenómeno recurrente en los estadios de Melbourne debido a la cercanía con la bahía Port Phillip y el río Yarra. Las gaviotas han aprendido que el final de los partidos coincide con el momento en que se dejan restos de comida en las gradas, y las potentes luces del estadio suelen atraerlas hacia el campo. Con este resultado, los Jets se encuentran a un paso de asegurar el título de la temporada regular (Premiers Plate) el próximo 25 de abril.