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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, intensificó la defensa de la agenda electoral de la administración de Donald Trump al promover la incorporación del SAVE America Act a la legislación federal y acusar a los demócratas de bloquear medidas destinadas a reforzar la integridad de las elecciones de cara al ciclo electoral de 2026.

Tras reunirse con el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, Vance aseguró que la iniciativa busca impedir que personas sin ciudadanía estadounidense participen en los procesos electorales federales y establecer requisitos más estrictos para acreditar la identidad de los votantes. Según el vicepresidente, la propuesta podría avanzar en el Senado con una mayoría simple si recibe el respaldo suficiente.

Durante sus declaraciones, Vance sostuvo que en algunas jurisdicciones existen casos de extranjeros en situación migratoria irregular que emiten votos y criticó a estados gobernados por demócratas por limitar o sancionar la exigencia de una identificación para sufragar.

“¿Por qué criminalizar pedir una identificación para votar, si no es para fomentar el fraude?”, cuestionó.

El vicepresidente también respondió a uno de los argumentos más recurrentes de los demócratas, quienes sostienen que el fraude electoral en Estados Unidos es poco frecuente. Vance afirmó que “un solo voto emitido ilegalmente representa el robo del voto de otro ciudadano estadounidense”, por lo que consideró que cualquier irregularidad, por mínima que sea, justifica fortalecer los mecanismos de control.

La iniciativa forma parte de la estrategia electoral impulsada por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca. El proyecto retoma propuestas similares al SAVE Act, discutido en el Congreso durante años, que exige prueba documental de ciudadanía para registrarse como votante en elecciones federales. Sus promotores sostienen que la medida fortalecerá la confianza en el sistema electoral, mientras que organizaciones de derechos civiles y legisladores demócratas advierten que podría dificultar el acceso al voto para millones de ciudadanos que carecen de documentación inmediata para acreditar su nacionalidad.

Aunque estudios y revisiones oficiales han concluido de forma reiterada que los casos de voto por personas no ciudadanas son muy poco frecuentes, el tema continúa siendo uno de los principales ejes políticos de la administración Trump y del Partido Republicano rumbo a las elecciones legislativas de 2026.