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El gobierno de Israel decretó el cierre inmediato del consulado del Reino Unido en Jerusalén y dispuso sanciones directas contra doce figuras políticas británicas, entre las que destaca el exlíder laborista Jeremy Corbyn. La batería de represalias diplomáticas responde de forma directa a la resolución adoptada por el gobierno de Londres para prohibir las transacciones comerciales con los asentamientos coloniales israelíes radicados en territorio cisjordano.

Entre los castigos aplicados por la diplomacia israelí figura la prohibición de ingreso al país para las personalidades británicas señaladas, la interrupción de los programas de capacitación que el «Equipo de Apoyo Británico» brindaba a las fuerzas de la Autoridad Palestina y la expulsión de Reino Unido del Centro de Coordinación Civil-Militar que monitorea el alto el fuego en la Franja de Gaza. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, tildó las restricciones comerciales de Londres como una provocación e injerencia abierta en la política interna israelí.

Por su parte, las decisiones de la administración británica —lideradas por el ministro Ed Miliband en coordinación con aliados como Francia y Canadá— contemplan restricciones ampliadas contra colonos acusados de agresiones a comunidades palestinas. El cruce de sanciones consolida la fractura en las relaciones entre el gobierno laborista británico y la administración israelí, la cual acusó al Ejecutivo de Londres de promover una agenda hostil por motivaciones electorales.