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El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) anunció nuevamente el cierre total y “hasta nuevo aviso” del estratégico estrecho de Ormuz. Mediante un comunicado oficial, las fuerzas navales iraníes advirtieron a todas las embarcaciones internacionales que se abstengan de intentar cruzar esta vía marítima clave sin una autorización expresa y la aprobación de las rutas de navegación por parte de las autoridades de Teherán, elevando la tensión al máximo en una de las arterias comerciales más importantes del mundo.

El CGRI afirmó que la interferencia extranjera y los intentos de establecer lo que calificó de “ruta ilegal” para la navegación a través del estrecho recibirían una respuesta firme.

Asimismo, señaló que varios buques habían ignorado las advertencias para corregir su rumbo y navegar dentro de la ruta aprobada. Una de las embarcaciones, de la cual se afirmó que había apagado sus sistemas y puesto en peligro la seguridad marítima, fue interceptada tras realizarse disparos de advertencia.

La Armada del CGRI aseguró que no se permitirá el paso de ningún buque por el estrecho hasta que cese la interferencia de Estados Unidos en la zona. También advirtió que cualquier nuevo ataque o violación se encontraría con una respuesta contundente, que incluiría ataques a lo que denominó nuevas bases enemigas en la región.

La drástica decisión de Teherán se produjo apenas unas horas después de que concluyera una reunión de alto nivel en Mascate, donde el gobierno de Omán propuso formalmente el establecimiento de dos rutas marítimas separadas e independientes a través del estrecho.

La iniciativa omana buscaba aliviar la asfixia logística en la región y garantizar un corredor de tránsito seguro para buques cisterna y de carga; sin embargo, la propuesta fue rechazada de plano por la delegación de Irán, que exige un control absoluto sobre el tráfico de la zona.

Este bloqueo se suma a la profunda crisis que ha afectado al estrecho de Ormuz durante este año, un conflicto marcado por previas tensiones navales, fuego cruzado y el despliegue de blockades en la periferia del Golfo Pérsico tras fuertes fricciones entre fuerzas occidentales e iraníes. Durante las semanas previas, la comunidad internacional había presionado para mantener abierto el flujo hacia los mercados de Asia y Europa, considerando que por este punto transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se consume en todo el planeta.

A pesar de la suspensión inmediata de los tránsitos no autorizados y de la cancelación de seguros marítimos internacionales para la zona, los representantes de Irán y Omán acordaron no romper los lazos diplomáticos por completo. Ambas naciones confirmaron que continuarán sosteniendo conversaciones técnicas y políticas en los próximos días con la esperanza de negociar regulaciones de navegación viables, aunque analistas dudan de la efectividad de los diálogos mientras persistan los buques militares patrullando la región.