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Una nueva ola de incendios forestales mantiene en alerta a varios países del sur de Europa, donde las altas temperaturas, los fuertes vientos y la sequía han obligado a evacuar a miles de personas y movilizar a cientos de bomberos para contener el avance de las llamas en Francia, Grecia, Albania y otras regiones del Mediterráneo.

El foco más crítico se registra en el suroeste de Francia, cerca de la bahía de Arcachón y Cap-Ferret, donde un incendio ha consumido alrededor de 3 mil 700 hectáreas y forzó la evacuación de unas 20 mil personas, entre residentes y turistas. Las autoridades desplegaron más de 700 bomberos para combatir el fuego, que continúa propagándose debido a las condiciones meteorológicas adversas.

En paralelo, otro incendio activo en el departamento de Var ha arrasado unas 2 mil 700 hectáreas, destruido al menos 25 viviendas y obligado al desalojo de cientos de habitantes, mientras varios frentes menores permanecen bajo vigilancia en distintas zonas del país. Francia suma ya más de 44 mil hectáreas calcinadas en lo que va de 2026, una cifra superior a la registrada durante todo el año anterior.

La emergencia también se extiende por la cuenca mediterránea. En Argelia, las autoridades reportan más de 160 incendios desde el fin de semana, con saldo de seis personas fallecidas y decenas de evacuaciones, incluido el traslado de pacientes de un hospital amenazado por las llamas. En Túnez, las temperaturas superiores a los 45 grados favorecieron cerca de 90 incendios forestales, mientras que en Marruecos también se han registrado cientos de siniestros durante la temporada.

En el este del Mediterráneo, Grecia y Albania continúan enfrentando múltiples incendios alimentados por el calor extremo y los fuertes vientos. Ambos países mantienen evacuaciones preventivas en distintas comunidades y reciben apoyo de mecanismos europeos de protección civil para reforzar las labores de extinción.

Especialistas atribuyen la intensidad de la temporada a la combinación de olas de calor cada vez más frecuentes, vegetación reseca y condiciones atmosféricas extremas, factores que han convertido a 2026 en uno de los años más complicados para el combate de incendios forestales en Europa.