Un devastador incendio se desató en la unidad de pirólisis del Complejo Gas Químico de Amur, una megaobra petroquímica valorada en más de 10,000 millones de dólares ubicada en el Lejano Oriente de Rusia. El siniestro, que afectó un área aproximada de 2,000 metros cuadrados, dejó un saldo preliminar de al menos tres trabajadores muertos y alrededor de 150 heridos.
La planta, operada conjuntamente por la rusa SIBUR (60%) y la estatal china Sinopec (40%), se encontraba a pocas semanas de iniciar operaciones comerciales tras haber superado años de retrasos por el retiro de sus socios tecnológicos europeos. Diseñada para producir 2.7 millones de toneladas de polímeros al año, las autoridades locales descartaron la presencia de un ataque externo debido a la distancia de 6,000 kilómetros de las fronteras con Ucrania, concentrando las investigaciones en una posible falla técnica en el proceso de prueba de las instalaciones.







