Un doble impacto de sequías prolongadas e inundaciones severas azotará a México con la intensificación del fenómeno climático “El Niño”, pronosticado para finales de este año y principios de 2027. Investigadores y funcionarios ambientales alertaron que esta alteración climatológica pondrá en riesgo la estabilidad económica, el equilibrio ecológico y la seguridad alimentaria del país.
Durante una reunión celebrada en la capital del país, especialistas destacaron que el calentamiento anómalo del Océano Pacífico ecuatorial —potenciado por la actividad humana— derivará en un «meganiño» o «súper El Niño», capaz de trastocar las corrientes atmosféricas globales y desatar eventos extremos de gran magnitud.
Falsa abundancia de agua y crisis en el norte. Fabiola Sosa, quien encabeza el Área de Investigación en Crecimiento y Medio Ambiente en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), puntualizó que las precipitaciones pluviales vinculadas a este ciclo meteorológico crearán una ilusión equivocada de recuperación hídrica.

La académica advirtió que las lluvias pasajeras «no van a asegurar mayor disponibilidad en el agua» ni lograrán resolver el rezago histórico de desabasto que persiste en las demarcaciones del norte del territorio nacional.
Vulnerabilidad en los programas de conservación. En tanto, Margarita Caso, directora general de Gestión y Conservación de Mares y Costas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), reconoció que estas alteraciones climáticas extremas amenazan directamente los progresos del Programa Nacional de Restauración Ambiental.
Las variaciones térmicas y pluviales dañarán la estabilidad de los ecosistemas áridos y semiáridos, esenciales para la preservación de la flora y fauna locales. Ante este panorama adverso, la funcionaria enfatizó la necesidad de rediseñar las políticas públicas: “Hay que adaptarse a las condiciones extremas que traerá este meganiño”.









