El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) implementó nuevas directrices que prohíben categóricamente las persecuciones vehiculares a alta velocidad y endurecen los protocolos para realizar paradas de tráfico. De acuerdo con los nuevos lineamientos, si un conductor se niega a detenerse, los agentes federales deberán abstenerse de iniciar una persecución automovilística y limitar su actuación a registrar la información del vehículo para continuar la investigación por vías secundarias.
La medida surge como respuesta a una serie de enfrentamientos y tiroteos mortales ocurridos durante operativos en las vías públicas, los cuales derivaron en fuertes críticas por el uso de la fuerza y la falta de entrenamiento adecuado en las calles tras la masiva ola de contrataciones de personal. Las nuevas reglas establecen además que solo los oficiales certificados con cursos específicos podrán efectuar detenciones vehiculares de manera directa, limitando al resto del personal a funciones de apoyo logístico.
Asimismo, la agencia federal restringió el uso de maniobras de inmovilización, tales como el encajonamiento (pinning) y el despliegue de bandas de clavos, reservando estas tácticas únicamente para agentes especializados. Con este ajuste normativo, las autoridades buscan mitigar riesgos fatales para transeúntes, conductores y los propios efectivos en el marco de las operaciones de control migratorio en territorio estadounidense











