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Este jueves, corporaciones de seguridad de Guatemala restablecieron el control integral en dos centros penitenciarios de máxima seguridad ubicados en el sur y sureste del territorio nacional, logrando la liberación pacífica de los guardias penitenciarios retenidos desde la noche del miércoles por reclusos vinculados a estructuras pandilleras.

Los disturbios ocurrieron de manera coordinada en el centro penitenciario Renovación I, situado en el departamento de Escuintla —a unos 70 kilómetros al sur de la capital—, y en el penal El Boquerón, ubicado en Santa Rosa, a aproximadamente 65 kilómetros al sureste de Ciudad de Guatemala.

A través de un reporte oficial, el Ministerio de Gobernación confirmó que la retención de los agentes fue temporal y concluyó durante las primeras horas de la jornada. Si bien el despacho ministerial no precisó la cifra exacta de uniformados liberados, reportes de la prensa local estimaron que más de una veintena de custodios permanecieron retenidos por los internos.

Ante el incidente, la vicepresidenta y mandataria en funciones, Karin Herrera —a cargo del Ejecutivo por gira de trabajo de Bernardo Arévalo—, dio seguimiento directo al operativo: «He mantenido comunicación con el Ministro de Gobernación instruyendo acciones inmediatas que permitieran retomar el orden, control y seguridad conforme a los protocolos establecidos», declaró en sus canales institucionales.

Efectivos de la Policía Nacional Civil y elementos del Ejército de Guatemala desplegaron inspecciones y requisas minuciosas al interior de ambas instalaciones para esclarecer el origen y las demandas que detonaron las protestas simultáneas.