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A través de mensajes en video, el presidente estadounidense, el vicepresidente y miembros clave de la administración encabezaron el foro religioso rumbo al aniversario 250 del país, reavivando el debate sobre el laicismo.

Los liderazgos más destacados de la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, participaron de manera coordinada este domingo en un festival de oración celebrado en el centro de Washington. El encuentro cívico-religioso, titulado ‘Rededicando el 250 aniversario: un Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias‘, fue utilizado por los altos funcionarios para reivindicar los fundamentos bíblicos e históricos del país de cara a las celebraciones del próximo 4 de julio.

Participación del Ejecutivo y lecturas bíblicas El mandatario estadounidense, Donald Trump, intervino mediante un mensaje pregrabado en video donde apareció portando un ejemplar de la Biblia. Durante su alocución, el presidente recitó el pasaje de Crónicas 7:11-22, un texto del Antiguo Testamento que describe la manifestación divina ante el rey Salomón posterior a la edificación del templo de Jerusalén.

Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, centró su discurso virtual en el legado de los padres fundadores del país. De acuerdo con el número dos de la Casa Blanca, para los redactores de la Constitución «era obvio que la fe era el terreno sobre el que se asienta» la estructura de la nación, concluyendo que la sociedad estadounidense se ha caracterizado históricamente por ser una comunidad de oración.

Posicionamiento de las secretarías y del Congreso El despliegue de la agenda conservadora sumó los posicionamientos de los titulares de las áreas de política exterior y defensa:

  • Secretaría de Estado: El secretario Marco Rubio afirmó que el alma de la nación se encuentra arraigada en una «fe antigua», sosteniendo que las ideas del cristianismo moldearon las instituciones de la joven potencia.
  • Secretaría de Guerra: El secretario Pete Hegseth exhortó a los asistentes a emular la conducta religiosa del expresidente George Washington, invitando a la ciudadanía a «orar sin cesar».

Asimismo, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, pronunció una plegaria dirigida a conmemorar la firma de la Declaración de Independencia de 1776 por parte de los 56 patriotas fundadores. Johnson aprovechó el espacio para criticar las corrientes sociopolíticas contemporáneas, señalando que en años recientes han proliferado corrientes de pensamiento orientadas a instruir a las juventudes bajo la premisa de que la historia de los Estados Unidos es una narrativa de «opresión, hipocresía y fracaso».

La realización de este festival litúrgico ha reavivado una intensa discusión en los círculos jurídicos y civiles de la capital estadounidense, debido a que el evento contó con el financiamiento mixto de donaciones privadas y la asignación de fondos públicos federales, abriendo cuestionamientos sobre el cumplimiento de los límites constitucionales que separan a la Iglesia y al Estado.