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El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, advirtió este viernes que el nivel de amenaza de cara a las manifestaciones convocadas para el sábado sigue siendo “elevado”, debido al accionar de grupos radicalizados de ultraizquierda y colectivos black bloc, así como a la delincuencia común que aprovecha el desorden urbano.

En respuesta a la escalada de tensión y a los graves actos vandálicos ocurridos la semana anterior, el Ministerio del Interior ordenó el despliegue de 70,000 policías y gendarmes en todo el país. Varias ciudades, entre ellas la capital París y Limoges, han implementado medidas excepcionales como restricciones de movilidad, toques de queda parciales y prohibiciones expresas de concentración en puntos críticos.

Durante su visita a Limoges para evaluar los daños del incendio intencional que destruyó parte del histórico edificio del Ayuntamiento, Lecornu enfatizó la necesidad de diferenciar las movilizaciones sociales legítimas de los actos de saqueo y sabotaje. Asimismo, confirmó que el Estado financiará hasta un 75 % de la reconstrucción del recinto municipal mediante un esquema especial de donaciones e incentivos fiscales similar al aplicado en la catedral de Notre Dame.