Filipinas evalúa estrechar su colaboración con Taiwán para reforzar la seguridad de las infraestructuras de telecomunicaciones submarinas y contrarrestar tácticas de presión en la denominada «zona gris» en el canal de Bashi.
Felipe F. Carino III, subjefe de la misión diplomática filipina en Washington, explicó en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense que Manila busca adoptar un «enfoque práctico y pragmático» con Taipéi para proteger los cables por los que circula la mayor parte del flujo global de datos intercontinentales, aclarando que esta estrategia se desarrolla a pesar de la política de «Una sola China» que mantiene el país al reconocer formalmente al gobierno de Pekín.
La iniciativa surge ante la recurrencia de incidentes marítimos en la región y la necesidad de desarrollar capacidades conjuntas en vigilancia e intercambio de conocimientos.
Durante el mismo encuentro, Andrea Yang, representante adjunta de Taiwán en Washington, destacó la urgencia de atender la interferencia a estos sistemas mediante el uso de tecnologías no tripuladas e instó a las Naciones Unidas a considerar mecanismos para sancionar afectaciones a la red de comunicaciones submarinas, en un contexto marcado por el reciente despliegue de la Guardia Costera de Filipinas para interceptar buques de investigación chinos en áreas estratégicas para el cableado internacional.










