La FIFA ha acusado formalmente a la UEFA ante un tribunal de Estados Unidos de llevar a cabo una «campaña de desprestigio» en su contra. Esta confrontación legal surge tras las solicitudes de la UEFA en tres tribunales estadounidenses para obtener pruebas sobre el fallido plan comercial del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el cual buscaba vender participaciones en la Copa Mundial y otras competiciones. Según el organismo mundial, los recursos judiciales presentados por la UEFA son poco más que comunicados de prensa diseñados para dañar la reputación de la FIFA y de sus dirigentes.

El proyecto en el centro del conflicto, denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), pretendía vender participaciones de la Copa Mundial a fondos de inversión de capital privado por un valor de 4,200 millones de dólares. En esta propuesta participó la firma Thrive Capital, liderada por Josh Kushner, pero la iniciativa tuvo que ser retirada el pasado 1 de agosto debido a la fuerte oposición que generó apenas se hizo pública. Las solicitudes de pruebas de la UEFA se han presentado en Nueva York, Florida y Colorado, dirigidas a figuras clave asociadas al plan, incluyendo a Kushner y al asesor Greg Maffei.

Los argumentos de ambos organismos exponen visiones totalmente opuestas sobre el propósito de este plan comercial. Por un lado, la UEFA sostiene que busca estos documentos para preparar posibles procesos penales en Suiza, afirmando que el FFE era en realidad un vehículo para que Infantino y un pequeño círculo de colaboradores adquirieran una participación permanente y obtuvieran beneficios de los activos más valiosos del fútbol mundial. Por el otro, la FIFA defiende que la verdadera motivación de la UEFA es impedir que los países más pequeños tengan la fortaleza económica necesaria para competir con la élite europea, calificando de defectuosa la búsqueda de pruebas para un proceso penal extranjero que no existe.

La tensión entre ambas entidades trasciende el ámbito legal y se traslada al terreno de la política futbolística. La UEFA ha instado públicamente a realizar una revisión externa e independiente sobre los orígenes de la propuesta FFE. Asimismo, el organismo europeo ha advertido que, si Infantino decide presentarse a la reelección en el Congreso de la FIFA el próximo año, unirá fuerzas con otras confederaciones para asegurar que las federaciones miembro tengan una alternativa de liderazgo creíble, comprometida con la integridad y un verdadero cambio institucional.