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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) deportó a Kenia al exjugador de los Indianapolis Colts, Daniel Adongo, tras confirmarse que permanecía en el país de forma irregular con una visa vencida desde 2016. La medida de expulsión se concretó el pasado 20 de junio de 2026, luego de que un juez de inmigración emitiera la orden oficial en marzo. El exatleta de 37 años se encontraba recluido en el Centro Correccional de Miami antes de su traslado.

La decisión de las autoridades federales no solo se basó en su estatus migratorio, sino también en un extenso historial de arrestos en el estado de Indiana durante los últimos nueve años. Adongo acumuló acusaciones por alteración del orden público, agresión e intimidación grave, además de una condena firme de 364 días de cárcel en 2020 por daños a la propiedad privada. Su detención final se aceleró mediante la aplicación de la Ley Laken Riley, la cual obliga a encarcelar sin fianza a extranjeros indocumentados vinculados a delitos de agresión o robo.

Por su parte, la defensa legal, activistas de derechos humanos y los familiares del exfutbolista intentaron frenar la medida argumentando que Adongo sufre de graves problemas de salud mental. El exjugador, quien hizo historia en 2013 como el primer keniano en llegar a la NFL, fue diagnosticado en 2020 con psicosis aguda derivada de lesiones cerebrales. Diversos especialistas médicos sugieren que su conducta errática se debe a la Encefalopatía Traumática Crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa vinculada a los golpes característicos del fútbol americano.

A pesar de los reclamos públicos que solicitaban atención médica especializada en lugar del confinamiento, el gobierno estadounidense ejecutó la repatriación bajo el principio de que los exdeportistas deben recibir el mismo trato legal que cualquier ciudadano. El caso de Adongo reaviva la controversia en torno a las estrictas políticas de deportación vigentes y la falta de protocolos de protección médica para inmigrantes que sufren secuelas cognitivas graves tras competir en el deporte profesional.