Cientos de miles de ciudadanos haitianos radicados en Estados Unidos enfrentan un futuro incierto ante la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) por parte de la administración del presidente Donald Trump. La medida, respaldada por un fallo reciente de la Corte Suprema de Estados Unidos, retira el beneficio migratorio que permitía a la comunidad haitiana residir y trabajar legalmente en el país desde el terremoto que devastó a la nación caribeña en 2010.
El fin del programa no solo genera temor entre las familias beneficiarias por el riesgo inminente de detenciones, separaciones familiares y deportaciones hacia un país convulsionado e inseguro, sino que también preocupa al sector empresarial estadounidense. Diversos empleadores han advertido sobre el severo impacto económico y la pérdida de mano de obra en sectores clave donde estos trabajadores cuentan con años de trayectoria y estabilidad laboral.









