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El gobierno de Estados Unidos advirtió que sostendrá un bloqueo naval por tiempo indefinido contra Irán, una medida que busca sofocar las finanzas de Teherán tras el estancamiento de las conversaciones para un alto el fuego.

Pete Hegseth, secretario de Defensa, confirmó que la Armada estadounidense rotará embarcaciones para mantener la presión sobre la economía iraní. El despliegue ha provocado un desplome en el tráfico del estrecho de Ormuz, punto por donde transitaba el 20% del crudo mundial antes del conflicto iniciado en febrero, reduciendo el paso de más de 130 embarcaciones diarias a solo ocho.

La tensión se intensificó tras denuncias de nuevos ataques atribuidos a Irán contra buques petroleros emiratíes y la embestida de rebeldes hutíes contra refinerías saudíes. En respuesta, Teherán condicionó la reapertura del paso marítimo al levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Washington.

Por su parte, la Agencia Internacional de Energía alertó que la oferta global de petróleo caerá un 4% este año. Ante la escalada en los precios de los combustibles y el riesgo de una recesión global, la estrategia militar impone un fuerte desafío político en Estados Unidos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.