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Estados Unidos e Irán intercambiaron andanadas de misiles este jueves, mientras un patrón de ataques de ida y vuelta volvía a afianzarse y se desvanecían las esperanzas de una pronta resolución al conflicto de cinco meses, de acuerdo con información de la agencia Associated Press (AP).

La nueva fase de confrontación se intensificó luego de que las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzaran múltiples misiles balísticos en un intento de ataque contra posiciones estratégicas en la región, lo que activó los sistemas de defensa aérea para interceptar gran parte de los proyectiles.

En respuesta a esta ofensiva, las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron una contundente oleada de bombardeos contra diversos objetivos militares en territorio iraní, incluyendo centros de comando e instalaciones de misiles, con el fin de mermar la capacidad operativa de Teherán.

Esta repentina ruptura de los canales diplomáticos profundiza la crisis geopolítica, obstaculiza cualquier vía pacífica inmediata y mantiene en máxima alerta a la comunidad internacional ante el temor de una escalada de proporciones mayores en Oriente Medio.