La jornada dominical estuvo marcada por un intercambio de acusaciones y ataques letales entre Ucrania y Rusia, en un escenario donde la infraestructura portuaria y civil sufrió graves afectaciones. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, denunció que Moscú mantiene una ofensiva directa contra la seguridad alimentaria mundial tras el bombardeo registrado en el puerto marítimo de Odesa.
En el este del territorio ucraniano, un edificio residencial de varias plantas en la ciudad de Járkov recibió el impacto directo de un proyectil, dejando un saldo trágico de tres personas fallecidas y 37 heridas. De manera simultánea, las autoridades de la región rusa de Bélgorod reportaron la muerte de cinco personas y otras 25 heridas como consecuencia de una ofensiva con drones adjudicada a fuerzas ucranianas.
Por su parte, el puerto estratégico de Odesa sufrió severos daños materiales tras el impacto de decenas de artefactos aéreos y misiles, los cuales hirieron a una docena de pobladores. Zelenskiy recalcó que estas instalaciones marítimas constituyen la vía fundamental para el flujo de las exportaciones agrícolas del país, advirtiendo sobre las repercusiones globales de la interrupción logística.
Los ataques recurrentes contra Odesa responden a la estrategia de Moscú orientada a marginar a Ucrania del acceso al Mar Negro. Ante este panorama, residentes de la zona costera señalaron que los alrededores portuarios se han convertido en el blanco principal de las operaciones bélicas, intensificando la vulnerabilidad de las zonas urbanas circundantes.
Como parte de su táctica para mermar el financiamiento militar ruso, Kiev intensificó sus acciones en la misma ruta marítima al perpetrar tres nuevos ataques contra buques de carga y petroleros. Dicha confrontación se extiende de manera paralela a la destrucción de centros logísticos, almacenes y estaciones de suministro de combustible en ambas naciones durante el periodo estival.












