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La Selección Mexicana, bajo la dirección técnica de Javier Aguirre, concluyó su participación en el Torneo 2026 tras una actuación que despertó la ilusión de la afición nacional. El camino del Tri llegó a su fin en los Octavos de Final luego de una intensa batalla contra Inglaterra en el Estadio Ciudad de México, donde cayeron con un marcador de 2-3. A pesar de la eliminación, el equipo dejó una imagen de competitividad y entrega, manteniendo viva la esperanza hasta el último minuto del encuentro.

El desempeño en la Fase de Grupos fue impecable, logrando un paso perfecto con tres victorias consecutivas: 2-0 ante Sudáfrica, 1-0 contra Corea del Sur y un contundente 3-0 frente a Chequia. México avanzó como líder invicto de su sector y con la notable distinción de no haber recibido un solo gol en la primera etapa, destacando por su solidez defensiva y orden táctico. Posteriormente, en los Dieciseisavos de Final, el conjunto azteca reafirmó su buen momento al vencer 2-0 a Ecuador con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez.

Más allá del éxito deportivo en las primeras rondas, la participación en el torneo representó un beneficio económico significativo, acumulando un total de 17.5 millones de dólares en premios. Esta cifra se integra por 2.5 millones de dólares iniciales otorgados por la FIFA para gastos de logística, preparación y hospedaje, sumados a un bono de 15 millones de dólares por haber clasificado a la instancia de los mejores 16 del mundo. En comparación, los equipos eliminados en la Fase de Grupos solo recibieron un bono de 10 millones.

Aunque la derrota ante los ingleses fue dolorosa, la Selección Mexicana se despidió con la frente en alto tras haber ganado sus cuatro partidos previos y mostrar un compromiso colectivo que generó confianza en cada presentación. Con este resultado y el impulso financiero obtenido, el enfoque ahora se traslada a la reestructuración del equipo de cara al próximo ciclo mundialista, buscando capitalizar la experiencia ganada en este torneo de Norteamérica.