Cruz Azul enfrenta un periodo de incertidumbre respecto a la sede que utilizará para sus partidos como local en el torneo Apertura 2026. A pesar de que la institución cementera cuenta con un contrato firmado para jugar en el Estadio Banorte hasta el año 2031, su permanencia en dicho inmueble corre peligro debido a marcadas diferencias con la nueva administración del recinto.
Las negociaciones se encuentran en un punto crítico porque los nuevos administradores del estadio pretenden modificar los términos previamente acordados, buscando condiciones que no favorecen al club. Según revelaron fuentes cercanas, la postura de la administración del inmueble es obtener la mayor parte de los beneficios, lo que ha generado un estancamiento en el diálogo entre ambas partes.
Ante este escenario, la directiva de La Máquina se mantiene firme en su postura de respetar las condiciones establecidas originalmente en el contrato y no aceptará cambios que afecten los intereses del equipo. Por el momento, el club se encuentra a la espera de instrucciones provenientes de «Gran Sur» mientras analiza alternativas en caso de que no se logre un replanteamiento por parte del estadio.
Una de las opciones más fuertes es el regreso al Estadio Ciudad de los Deportes, aunque esta posibilidad enfrenta el obstáculo de las pésimas condiciones en las que se encuentra la cancha. Las próximas horas serán fundamentales para definir si Cruz Azul continúa en el Estadio Banorte o si se ve obligado a cambiar de sede para el arranque del próximo campeonato.

















