El enviado especial de la Casa Blanca para el conflicto en Ucrania, Steve Witkoff, viajará a San Petersburgo para presentar al presidente ruso, Vladímir Putin, un nuevo plan de paz planteado por el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, tras una cumbre de alto nivel celebrada en Oslo. La iniciativa contempla la celebración de una reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos a nivel de líderes, garantías de seguridad sólidas para Kiev, esquemas de alto el fuego y la posibilidad de discutir la cuestión territorial directamente entre los Jefes de Estado.
Durante una rueda de prensa conjunta con los líderes de Noruega y Finlandia, Zelenski enfatizó la disposición de su Gobierno para alcanzar un acuerdo duradero, al tiempo que los mandatarios nórdicos sugirieron que la propuesta incluye un eventual aligeramiento de las sanciones económicas a Rusia. La cumbre en la capital noruega contó además con la participación de asesores de seguridad nacional de la Unión Europea, la OTAN, Reino Unido, Alemania e Italia, bajo el principio de que no se tomarán resoluciones sobre el futuro del territorio ucraniano sin su representación directa.
El movimiento diplomático coincide con un tono más conciliador por parte de Kiev hacia Washington, tras conversaciones previas con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el restablecimiento del flujo de inteligencia estadounidense para alertas tempranas sobre ataques con misiles balísticos. Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, adelantó desde Moscú que la administración de Putin evaluará el planteamiento entregado por Witkoff, aunque advirtió que su país no realizará concesiones políticas.












