El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., impulsó una serie de investigaciones y medidas de cumplimiento contra la organización Network for Hope (anteriormente Kentucky Organ Donor Affiliates), luego de que se revelaran situaciones críticas en las que se pretendía iniciar la extracción de órganos a pacientes que aún mostraban signos de vida o actividad neurológica. Uno de los episodios más graves documentados fue el de TJ Hoover, un joven declarado con muerte cerebral por sobredosis en 2021 que despertó, se movió y rompió en llanto justo antes de la cirugía de extracción, logrando sobrevivir tras la cancelación del procedimiento.
Una auditoría federal llevada a cabo por la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA) revisó cientos de expedientes y detectó decenas de anomalías sistemáticas. Entre los hallazgos más alarmantes se documentó que personal de la organización procuradora de órganos ejerció presión constante sobre los médicos para proceder con las intervenciones, ignorando las advertencias del personal hospitalario sobre signos de conciencia en los pacientes. Ante este escenario, el gobierno federal exigió planes de corrección inmediatos e implementó directrices para que cualquier profesional de la salud pueda frenar el proceso ante la menor sospecha de viabilidad biológica.









