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Este 7 de mayo, las fuerzas militares de Estados Unidos repelieron un ataque «no provocado» por parte de Irán en el estrecho de Ormuz. El incidente ocurrió mientras los destructores de misiles guiados USS Truxtun, USS Rafael Peralta y USS Mason transitaban por el paso marítimo internacional hacia el golfo de Omán. Según el Comando Central (CENTCOM), las fuerzas iraníes lanzaron una ofensiva coordinada con misiles, drones y pequeñas embarcaciones.

En respuesta, el CENTCOM ejecutó ataques de autodefensa, destruyendo las amenazas entrantes y atacando directamente las instalaciones militares responsables de la agresión. Los objetivos alcanzados incluyeron sitios de lanzamiento de misiles, centros de mando y nodos de inteligencia iraníes. Aunque las autoridades estadounidenses subrayaron que ningún activo naval resultó dañado y que no buscan una escalada del conflicto, advirtieron que se mantienen en máxima alerta para proteger a su personal y garantizar la libre navegación en la región.